Estados Unidos .- El gobierno de Estados Unidos puso en marcha nuevas restricciones migratorias que contemplan la suspensión total o parcial de la emisión de visas para ciudadanos de 39 países, como parte de una estrategia enfocada en la seguridad nacional y la seguridad pública.
Las medidas entraron en vigor el 1 de enero de 2026 a las 12:01 a.m., hora del Este, según informó el Departamento de Estado, y tienen como objetivo reforzar los procesos de revisión y verificación de solicitantes de visas.
Suspensión total de visas
Estados Unidos suspendió por completo la emisión de visas de inmigrante y no inmigrante para ciudadanos de 19 países, así como para personas que viajen con documentos emitidos o avalados por la Autoridad Palestina.
Los países incluidos en esta suspensión total son Afganistán, Birmania (Myanmar), Burkina Faso, Chad, República del Congo, Guinea Ecuatorial, Eritrea, Haití, Irán, Laos, Libia, Malí, Níger, Sierra Leona, Somalia, Sudán del Sur, Sudán, Siria y Yemen.
No obstante, el gobierno estadounidense estableció excepciones limitadas, entre ellas visas diplomáticas u oficiales, visas de inmigrante para minorías étnicas o religiosas perseguidas en Irán, solicitantes con doble nacionalidad que utilicen pasaportes no sujetos a la restricción, visas especiales para empleados del gobierno de Estados Unidos, participantes en eventos deportivos internacionales específicos y residentes permanentes legales.
Suspensión parcial de visas
De manera paralela, se aplicó una suspensión parcial a ciudadanos de otros 19 países. En estos casos, la restricción afecta a las visas B-1 y B-2 de turismo y negocios, así como a las visas F, M y J destinadas a estudiantes y visitantes de intercambio. También se incluyen visas de inmigrante, con excepciones limitadas.
Los países bajo esta suspensión parcial son Angola, Antigua y Barbuda, Benín, Burundi, Costa de Marfil, Cuba, Dominica, Gabón, Gambia, Malawi, Mauritania, Nigeria, Senegal, Tanzania, Togo, Tonga, Venezuela, Zambia y Zimbabue.
Las nuevas disposiciones han generado inquietud entre organizaciones civiles y defensores de derechos humanos, quienes advierten que las restricciones podrían afectar a miles de personas que buscan reunificación familiar, estudios o protección internacional, además de reavivar tensiones diplomáticas con regiones históricamente afectadas por conflictos, pobreza o crisis políticas.