Por Redacción | Tijuana, Baja California, 8 de enero de 2026.
El Partido Acción Nacional en Tijuana entró de lleno en una confrontación interna que ya no se disimula. La regidora Gina Arana lanzó una ofensiva política directa contra la dirigencia municipal que encabeza Myrna González, detonando una disputa que exhibe la fragilidad del panismo local rumbo al proceso electoral de 2027.
De acuerdo con militantes del propio Partido Acción Nacional, Arana ha activado una estrategia de presión sostenida para minar el liderazgo de González, utilizando posicionamientos públicos y narrativas de fiscalización que, lejos de fortalecer al partido, han profundizado el desgaste interno.
El tema de los parquímetros en la Zona Río se convirtió en el pretexto perfecto. Bajo el discurso de “transparencia”, la regidora abrió un frente que, según voces panistas, no apunta al gobierno municipal en funciones, sino directamente a erosionar la credibilidad política de la dirigencia local. En el fondo, aseguran, se trata de una batalla por el control del PAN en Tijuana.
Esta ofensiva no camina sola. Arana contaría con el respaldo político del diputado local Diego Echavarría, con quien mantiene una coordinación que ha encendido las alertas dentro del partido. Para sectores internos, el mensaje es claro: hay un bloque que busca reconfigurar el poder panista desde ahora, aun cuando eso implique exhibir públicamente las fracturas.
La lectura entre la militancia es incómoda pero contundente. Mientras Myrna González intenta sostener una dirigencia debilitada por los constantes embates internos, Gina Arana capitaliza el conflicto para posicionarse políticamente, alimentando una narrativa de confrontación que coloca al PAN como su peor adversario.
Lejos de la autocrítica y la reconstrucción que exige la realidad electoral, el panismo tijuanense vuelve a enredarse en disputas personales, confirmando que la carrera rumbo a 2027 ya comenzó y que, en esta contienda, el golpe más duro viene desde adentro.