Estados Unidos / Irán .- El gobierno de Estados Unidos pidió a sus ciudadanos abandonar Irán de inmediato ante el agravamiento de la violencia derivada de las protestas nacionales y la respuesta represiva del régimen iraní. La advertencia fue emitida este lunes a través de la Embajada Virtual estadounidense, en un contexto marcado por un aumento significativo de víctimas mortales y detenciones.
El presidente Donald Trump afirmó el domingo que Teherán habría propuesto abrir un canal de negociación tras la amenaza de Washington de intervenir frente a la represión que, según organismos independientes, ha dejado cientos de muertos. “Irán llamó, quieren negociar”, declaró Trump a bordo del Air Force One, aunque advirtió que su administración podría verse obligada a actuar antes de concretar un encuentro formal.
Irán no confirmó de manera oficial la versión del mandatario estadounidense; sin embargo, el canciller Abbas Araghchi señaló que “el canal permanece abierto”, aunque condicionó cualquier diálogo al reconocimiento mutuo de intereses y preocupaciones entre ambos países.
De acuerdo con la Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos, con sede en Estados Unidos, al menos 648 personas han muerto y más de 10 mil 600 han sido detenidas durante las últimas dos semanas de protestas. La falta de información oficial y el bloqueo de internet y comunicaciones telefónicas en Irán dificultan la verificación independiente de los hechos, aunque en redes sociales circulan videos que presuntamente muestran decenas de cuerpos en una morgue a las afueras de Teherán.
En el plano diplomático, el régimen iraní convocó a los embajadores de Reino Unido, Alemania, Francia e Italia luego de que sus gobiernos expresaran respaldo a las manifestaciones. Alemania, Canadá y la Unión Europea condenaron abiertamente la violencia ejercida por el Estado iraní, mientras que China manifestó su rechazo a la injerencia externa y Turquía advirtió que cualquier intervención extranjera podría profundizar la crisis.
La situación coloca a Irán en un escenario de alta tensión interna y presión internacional, con un conflicto que trasciende las protestas sociales y se consolida como un nuevo foco de inestabilidad en Medio Oriente.