Por Redacción | Washington, D.C., 23 de febrero de 2026.
La sombra del fraude digital alcanza directamente a JPMorgan Chase. La Oficina de Protección Financiera del Consumidor (CFPB) ha presentado una demanda que coloca al banco más grande de Estados Unidos en el centro de una crisis que huele a negligencia estructural.
La acusación no es menor. Según la CFPB, usuarios de Zelle han perdido más de 870 millones de dólares desde 2017, año en que la plataforma fue lanzada bajo la operación de Early Warning Services y con la copropiedad de gigantes como Bank of America y Wells Fargo.
Pero es Chase quien concentra la mayor presión pública. La autoridad reguladora sostiene que las entidades desarrollaron con rapidez Zelle para competir contra aplicaciones como Venmo y Cash App, priorizando expansión y volumen de transacciones por encima de blindajes efectivos contra el fraude.
El señalamiento es directo: métodos de verificación de identidad deficientes, reincidentes con acceso activo a la red y quejas de consumidores ignoradas. En algunos casos —según la denuncia— las víctimas fueron enviadas a “negociar” directamente con los propios estafadores. Una escena que retrata no solo vulnerabilidad técnica, sino una alarmante desprotección institucional.
Las cifras son contundentes. Solo en el primer semestre de 2024, Zelle procesó 1.700 millones de transacciones por 481.000 millones de dólares. Un volumen colosal que convierte cualquier falla de seguridad en una grieta multimillonaria.
Desde el Congreso, el senador Richard Blumenthal ha cuestionado con dureza el modelo de operación de la plataforma, subrayando que una parte significativa de los montos disputados por fraude no fue reembolsada a los clientes.
La defensa de Chase apunta a que el 99,95% de las transacciones se completan sin incidentes y que previenen miles de millones en intentos de fraude cada año. Sin embargo, el porcentaje restante —aunque pequeño en términos estadísticos— representa a cientos de miles de personas que vieron desaparecer sus ahorros con un clic.
La demanda fue presentada ante el Tribunal de Distrito de Estados Unidos para el Distrito de Arizona. La CFPB busca modificar la operación de Zelle y aplicar sanciones económicas que alimenten un fondo para víctimas.
El caso abre una pregunta incómoda para JPMorgan Chase: ¿se trató de un descuido operativo o de una estrategia donde el crecimiento fue más urgente que la protección? Cuando la banca digital presume eficiencia, la seguridad no puede ser una nota al pie.