Por Redacción | Ciudad de México.
Ariadna Montiel asumió la dirigencia nacional de Morena con un mensaje centrado en el combate a la corrupción y el fortalecimiento de los perfiles que competirán en el proceso electoral de 2027.
Durante su primer discurso ante el Congreso Nacional del partido, la nueva líder fue enfática al señalar que no se permitirá la participación de aspirantes con antecedentes cuestionables, al establecer como condición una “trayectoria impecable” para quienes busquen una candidatura.
Montiel fue elegida por unanimidad para relevar a Luisa María Alcalde, en un proceso interno que reunió a más de mil 800 congresistas, consolidando un relevo en la estructura del partido en un momento clave rumbo a los próximos comicios.
En su posicionamiento, hizo un llamado a la militancia para identificar y denunciar prácticas indebidas dentro de gobiernos emanados de Morena, subrayando que la nueva dirigencia no tolerará actos de corrupción.
Asimismo, advirtió que incluso quienes resulten favorecidos en procesos internos podrían quedar fuera si existen elementos que cuestionen su integridad, marcando un criterio más estricto en la selección de candidatos.
En el plano político, la dirigente también abordó el contexto nacional e internacional, al señalar que el movimiento enfrenta presiones externas, particularmente en temas relacionados con la soberanía, en alusión a señalamientos provenientes de Estados Unidos.
En este sentido, defendió la unidad interna del partido y llamó a respaldar a la presidenta Claudia Sheinbaum, destacando la importancia de mantener cohesión frente a lo que calificó como una ofensiva política.
El inicio de esta nueva dirigencia se da en un escenario donde Morena busca consolidar su estructura y definir estrategias de cara a 2027, con un discurso que combina control interno, narrativa política y proyección electoral.