Por Redacción | Ciudad de México, 12 de junio de 2026.
La advertencia del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre la posibilidad de no renovar el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) fue interpretada por el sector empresarial mexicano como parte del contexto político que vive la Unión Americana de cara a las elecciones intermedias previstas para noviembre.
El presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), José Medina Mora, afirmó que las declaraciones del mandatario estadounidense responden principalmente a factores políticos internos y consideró que México deberá mantenerse preparado ante nuevos episodios de presión durante el proceso de revisión del acuerdo comercial.
De acuerdo con el dirigente empresarial, el tratado contempla distintos escenarios. Uno de ellos establece que, si no existe consenso para renovar el acuerdo, éste permanecerá vigente durante diez años más, aunque sujeto a revisiones anuales. En contraste, si los tres países acuerdan extenderlo, la vigencia se ampliaría por 16 años con revisiones cada seis años.
Para el sector privado mexicano, explicó Medina Mora, el aspecto más relevante es que el acuerdo comercial continúe operando como un instrumento que brinda certidumbre a las cadenas productivas y al intercambio económico de la región.
El líder empresarial recordó que durante el año pasado diversas compañías mantuvieron cautela respecto a nuevas inversiones mientras se definían los alcances de la revisión del T-MEC. Sin embargo, señaló que actualmente la incertidumbre ya no se limita a México, sino que forma parte de un entorno global influido por decisiones comerciales de Estados Unidos, particularmente en materia arancelaria.
Pese a ello, sostuvo que México mantiene una posición estratégica para la atracción de inversiones debido a su cercanía y acceso preferencial al mercado estadounidense, considerado uno de los más importantes del mundo.
Medina Mora destacó además que México se mantiene como el principal socio comercial de Estados Unidos en diversos sectores productivos, fortaleciendo una relación económica que genera beneficios compartidos para ambas naciones.
En este contexto, anticipó que continuarán los mensajes y posturas de presión desde Washington, aunque insistió en que estos pronunciamientos deben entenderse dentro del ámbito político y no necesariamente como un reflejo de la relación comercial bilateral.
La próxima semana, los días 16 y 17 de junio, se llevará a cabo en Washington D.C. la segunda sesión formal de revisión del T-MEC, en la que participarán representantes gubernamentales y del sector productivo de los tres países. Entre los temas previstos destaca la discusión de asuntos relacionados con el sector agropecuario.