Por Redacción | Tijuana, Baja California.
Aunque en el papel existen alrededor de 500 predios destinados a áreas verdes en Tijuana, la mayoría no se ha transformado en parques funcionales debido a limitaciones presupuestales y a la falta de continuidad entre administraciones municipales.
Así lo señaló el arquitecto Luis Lutteroth, coordinador del eje ambiental del Consejo de Desarrollo Económico de Tijuana (CDT), quien advirtió que la ciudad enfrenta un rezago importante en infraestructura de espacios públicos.
El especialista vinculó la carencia de parques con problemáticas sociales que impactan directamente a la comunidad. “Uno de los delitos más fuertes actualmente es la violencia familiar porque no hay tejido social, no hay lugares de esparcimiento”, expresó, al destacar que los espacios públicos de calidad pueden contribuir a fortalecer la convivencia y prevenir conflictos.
Desde el organismo empresarial, explicó, se impulsa la creación de un sistema integral de parques, priorizando intervenciones en zonas con mayor necesidad. Entre los proyectos en los que han participado mencionó el Parque Las Abejas, en coordinación con el Gobierno del Estado, y el desarrollo del Parque Florido, ubicado detrás del Instituto de Movilidad Sustentable (IMOS).
Sin embargo, reconoció que la falta de continuidad administrativa ha frenado avances. “En varias administraciones entregamos 700 planos, pero se cayó porque cambió la administración y empiezan a cabildear desde cero otra vez. Se acabó el tiempo y otra vez”, detalló.
Actualmente, añadió, existe el interés de un inversionista dispuesto a participar bajo un esquema de negocio en el área deportiva del Parque Florido, pagando renta para su operación, lo que podría destrabar parte del proyecto.
Lutteroth subrayó que los terrenos ya cuentan con la designación legal para convertirse en áreas verdes, pero el desarrollo requiere recursos sostenidos y voluntad política. “No alcanza el dinero para todo, pero lo poquito que hay, hay que pelearlo para los parques, hay que exigir”, enfatizó.
La discusión abre nuevamente el debate sobre la planeación urbana en una ciudad en constante crecimiento, donde la disponibilidad de suelo destinado a parques contrasta con la limitada infraestructura pública disponible para la recreación y el fortalecimiento del tejido social.