Por Redacción | Tijuana, Baja California | 26 de junio de 2026
La carrera interna de Morena por la coordinación estatal de Baja California comenzó a mostrar sus primeras señales de tensión apenas unos días después del registro de aspirantes realizado el pasado 22 de junio, donde OPINIA estuvo presente para documentar el arranque de un proceso que podría redefinir el futuro político de varios de los perfiles más visibles del partido gobernante.
Lo que en un principio fue presentado como una competencia para medir liderazgos y estructuras rumbo al proceso electoral de 2027, hoy se perfila como una contienda donde el margen de error podría ser mínimo.
La nueva interpretación de las reglas internas impulsadas desde la dirigencia nacional amenaza con eliminar las tradicionales rutas alternas para quienes no resulten favorecidos en la definición estatal.
Durante años, los procesos internos permitieron que algunos aspirantes encontraran acomodo en otras posiciones políticas después de una derrota.
Sin embargo, la nueva lógica que comienza a tomar forma dentro de Morena apunta a cerrar esa puerta y obligar a los participantes a jugarse prácticamente todo en una sola apuesta.
Entre quienes decidieron buscar la coordinación estatal aparecen figuras con peso político propio, equipos territoriales y aspiraciones de largo plazo.
En Tijuana destacan Ismael Burgueño, Evangelina Moreno, Jesús Alejandro Ruiz Uribe, Alfredo Álvarez y Fernando Castro Trenti, nombres que representan distintas corrientes y grupos internos dentro del movimiento.
Si alguno de estos perfiles logra avanzar a las etapas finales de evaluación y posteriormente queda fuera de la definición estatal, el camino hacia futuras coordinaciones municipales podría complicarse significativamente.
La situación también alcanza a otros actores relevantes del estado.
En Mexicali, la senadora Julieta Ramírez observa un escenario similar, mientras que en Ensenada el senador con licencia Armando Ayala enfrenta una decisión que podría convertirse en una apuesta de todo o nada dentro de su trayectoria política.
El mensaje que comienza a circular dentro de Morena es claro: los tiempos de los llamados “premios de consolación” podrían estar llegando a su fin.
Detrás de esta medida existe una intención evidente de reducir negociaciones posteriores y evitar que los procesos internos terminen convertidos en repartos de posiciones entre grupos inconformes.
Sin embargo, también existe el riesgo de que la competencia se vuelva más ríspida conforme se acerquen las definiciones.
Para varios aspirantes la coordinación estatal representa mucho más que una candidatura. Se trata de la oportunidad de colocarse en la primera línea de la sucesión política de Baja California y de influir en el reparto de espacios rumbo a 2027.
La pregunta que ya comienza a escucharse entre operadores, militantes y simpatizantes es inevitable: ¿cuántos están realmente dispuestos a arriesgarlo todo en una sola jugada?
Porque cuando desaparecen las segundas oportunidades, las derrotas pesan más y en el partido MORENA, al parecer, alguien decidió que llegó el momento de elevar el costo político de perder.