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México

El calor deja lecciones en Baja California

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Foto: Opinia

Por Redacción | Mexicali, Baja California, 6 de abril de 2026.

El calor no espera decisiones administrativas y en Mexicali, donde las altas temperaturas ya comenzaron a sentirse desde marzo, el subsidio eléctrico vuelve a llegar tarde, dejando sobre la mesa no solo una diferencia con otros estados, sino una lección política que aún está en proceso de entenderse.

Baja California mantendrá un esquema de seis meses de subsidio eléctrico, limitado a Mexicali y San Felipe.

Mientras tanto, en Sonora con Alfonso Durazo, el apoyo abarca siete meses y a todos sus municipios. La comparación es inevitable, pero más allá del contraste, lo que comienza a perfilarse es un reconocimiento implícito: las necesidades de esta región no han sido plenamente interpretadas en la gestión pública.

Desde el gobierno estatal y la gobernadora Marina del Pilar Ávila Olmeda se ha insistido en que no existe margen técnico ni federal para ampliar el subsidio.

Sin embargo, la realidad cotidiana parece ir por otro camino. En los hogares, el consumo eléctrico se adelanta, las temperaturas suben antes de lo previsto y los recibos empiezan a reflejar un desfase entre el calendario oficial y el clima real.

Más que un simple diferendo administrativo, el tema abre una oportunidad política. Porque si algo deja este episodio es evidencia de que Mexicali requiere una lectura más precisa, más cercana y menos estandarizada desde el poder. No se trata solo de gestionar recursos, sino de anticipar realidades.

El discurso oficial comienza a moverse en esa dirección. La idea de “tomar nota” de las necesidades de la ciudad no es menor.

Llega después de un momento en el que, en campaña, se plantearon escenarios más amplios de subsidio, incluso de hasta ocho meses. Hoy, la narrativa cambia: ya no es promesa, es aprendizaje.

Porque si bien el subsidio de este año alcanzará los 1,350 millones de pesos —superior al del año anterior—, la discusión ya no debería centrarse únicamente en montos, sino en pertinencia.

En si las decisiones realmente están alineadas con lo que ocurre en las calles, en las casas y en los recibos que llegan mes con mes.

Mexicali no necesita explicaciones técnicas sobre el clima. Lo vive. Lo resiente. Lo paga.

Lo que sigue será ver si este desfase se convierte en una constante o en un punto de inflexión. Porque en política, reconocer tarde también es reconocer. La diferencia está en lo que se haga después.

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