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10 months agoon
By
Redacción
La situación en el estado es insostenible. La inseguridad ya no sólo es alarmante, es criminalmente inaceptable. Sin embargo, al gobernador Rubén Rocha Moya parece no importarle, o no puede —o no quiere— hacer nada al respecto. ¿Qué intereses oscuros lo detienen? ¿Por qué tanta indiferencia ante el caos? La realidad es clara: Sinaloa está fuera de control.
Este 9 de mayo, mientras la ciudadanía intenta sobrevivir entre balaceras, secuestros y miedo, aparecieron mantas en Culiacán, Tijuana y Guadalajara con un mensaje desgarrador dirigido a la presidenta electa Claudia Sheinbaum y al secretario Omar García Harfuch. En ellas, trabajadores del sector salud claman por ayuda urgente ante los secuestros masivos, mencionando específicamente el caso del doctor César Arturo Luna Lara, desaparecido desde el 21 de febrero de 2025, sin que la Fiscalía del estado haya hecho absolutamente nada.


¿Dónde está el gobernador? ¿Dónde están los operativos? ¿Dónde está la protección ciudadana? Las calles están tomadas, las empresas obligadas a operar en modalidad remota, las escuelas suspendidas o funcionando de forma virtual, como si la pandemia hubiera regresado. Pero esta vez, el virus se llama impunidad, y su epicentro está en el Palacio de Gobierno en Culiacán.
Si alguien tiene la vacuna, esa es la Dra. Claudia Sheinbaum. Ojalá la aplique pronto, porque con Rubén Rocha Moya al frente, Sinaloa está al borde del colapso total.
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