
Published
2 years agoon
By
Redacción
Turquía.- Luego de que el pasado lunes 11 de diciembre ocurrió un suceso lamentable en el mundo del fútbol, en el que el presidente del club Ankaragücü, Faruk Koca, le dio un golpe en el rostro al árbitro Halil Umut Meler, las repercusiones del hecho han sido las siguientes.
Como una de las primeras consecuencias de este acto, fue la suspensión de todas las ligas profesionales del país hasta nuevo aviso, informó la Federación Turca de Fútbol (TFF).
“Condenamos enérgicamente el ataque vil e inhumano contra Halil Umut Meler, árbitro con licencia de la FIFA, por criminales desconocidos tras el partido de la Superliga”, detalló la TFF en un comunicado.
Ante esta situación, un juzgado de Ankara decretó prisión preventiva para el presidente Koca junto con otras personas, quienes fueron acusados de lesionar a un funcionario en el ejercicio de su función y de violar la ley contra violencia en el deporte.
Otro desenlace de este acto de violencia, es la iniciación de un proceso disciplinario para expulsar a Koca del partido islamista AKP, ya que es militante de su formación y también fue diputado entre el 2002 y 2011, informaron medios internacionales.
Faruk Koca admitió ante la cadena NTV la agresión en contra del colegiado y señaló que, “mi objetivo era reaccionar verbalmente y escupirle en la cara al árbitro… El golpe no produjo factura. El árbitro permaneció de pie y luego se tiró al suelo”.
De momento el árbitro se encuentra en el hospital recuperándose del golpe; el primer ministro, Ali Yerlikaya señaló en X, lo siguiente:
“Visitamos a nuestro árbitro Halil Umut Meler, que fue objeto de un repugnante ataque al final del partido MKE Ankaragücü-Çaykur Rizespor en la otra anoche, en el hospital donde estaba recibiendo tratamiento. Nuestro Presidente habló con nuestro árbitro… por teléfono y le deseó una pronta recuperación. Una vez más, ofrezco mis mejores deseos a nuestro árbitro, a su preciosa familia y a la comunidad de árbitros turca”.