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1 year agoon
By
Redacción
Tijuana B.C. — El escándalo del audio filtrado donde presuntamente se escucha a la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila, ordenar a los diputados locales que “ayuden” al comunicador Rubén Gómez con recursos del Congreso, sigue creciendo y ahora, el diputado Jaime Cantón intenta cambiar la narrativa sin dar una sola explicación clara.
En un nuevo audio difundido, Cantón se lanza contra Rubén Gómez acusándolo de extorsión y de presentar una factura falsa—una acusación seria, pero que desvía por completo el punto central del debate: ¿Por qué la gobernadora dio la instrucción directa de apoyar económicamente a un comunicador afín?
El diputado no desmiente el audio de Marina. No aclara si siguió o no la orden. No enfrenta lo que realmente está en juego: el uso discrecional de recursos públicos para controlar el discurso mediático. En lugar de eso, recurre a una narrativa centrada en “amenazas” y “chantajes”, buscando victimizarse.
La estrategia parece clara: voltear la tortilla. Pero la pregunta sigue en el aire: ¿Obedeciste o no, Jaime?
Porque aquí no se está discutiendo una factura de 2023 ni un QR con errores de concepto. Se está discutiendo una orden dada por la gobernadora, una instrucción directa, grabada y escuchada por miles.
El pueblo de Baja California no necesita cortinas de humo. Necesita transparencia.