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5 months agoon
By
Redacción
En el Ayuntamiento de Ahome, la libertad de prensa no es un derecho: es un privilegio condicionado y quien reparte ese privilegio con puño de hierro es Cinthia Félix Ayala, “la mandamás en la coordinación de comunicación social, sin ser la coordinadora” y escudera incondicional de Toño Menéndez. Su cargo, que en teoría debería fomentar la transparencia, ha mutado en una trinchera de control informativo, censura preventiva y chantaje presupuestal.
Félix Ayala no comunica: ordena. Los medios locales no reciben información, reciben instrucciones, publica esto, palabra por palabra, ni una coma fuera de lugar ¿Te atreviste a corregir o decir la verdad? Felicidades, acabas de quedarte fuera de la nómina, porque aquí, la línea editorial no se negocia: se impone desde una oficina donde la prensa libre es vista como una amenaza, no como una herramienta democrática.
Ejemplo reciente y descarado: una “nota” difundida con bombo y platillo afirma que un juez federal rechazó categóricamente la restitución de Gerardo Vargas Landeros como alcalde. Titular rimbombante, lenguaje grandilocuente, y una lectura selectiva del acuerdo judicial del 5 de agosto. Lo que no dicen (porque arruinaría la narrative) es que el juez reiteró la vigencia de la suspensión definitiva que obliga al Congreso, al gobernador Rocha y al Ayuntamiento de Ahome a restituir a Vargas Landeros. No ordenó el exhorto, porque corresponde a las autoridades responsables cumplir sin intermediarios judiciales. Eso no es un revés: es un recordatorio de deberes que algunos se empeñan en ignorar.
Este régimen de miedo se ha intensificado precisamente en el momento más delicado para el grupo político que representa. El Juzgado Primero de Distrito acaba de reiterar la suspensión definitiva que ordena la restitución inmediata de Gerardo Vargas Landeros como presidente municipal. Una orden federal que el Congreso de Sinaloa, el gobernador Rocha y el propio ayuntamiento no pueden seguir ignorando sin consecuencias legales.
Es aquí donde se revela la verdadera preocupación de Cinthia Félix Ayala: el retorno de Vargas Landeros pone en jaque su zona de confort, su relación privilegiada con Toño Menéndez y su poder absoluto sobre lo que se publica (o no) en Ahome. Porque su lealtad no es con la ciudadanía ni con la verdad, sino con el hombre que hoy le permite ejercer poder sin contrapesos desde una oficina blindada al escrutinio público.
El problema no es solo de formas, sino de fondo, no se puede hablar de gobierno abierto mientras se persigue a medios independientes, no se puede presumir institucionalidad cuando el dinero público se usa para premiar la obediencia y castigar el pensamiento crítico. El juzgado que otorgó la suspensión SI es competente para ordenar directamente la reinstalación del alcalde, esa facultad como bien lo señala el propio acuerdo, quien debe acatar y reinstalar físicamente son las autoridades responsables: Congreso de Estado y el Ayuntamiento de Ahome.
Pero la verdad, como siempre, es terca y cuando finalmente se imponga, como ya empieza a ocurrir, será evidente que el verdadero peligro para Ahome no era una pugna política, sino una maquinaria de propaganda que quiso reemplazar la realidad con boletines y eso, por más que lo maquillen, no hay comunicado que lo salve.