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Por Redacción | Ciudad de México, 26 de febrero de 2026.
En el marco de una relación bilateral marcada por tensiones políticas y comerciales, México y Estados Unidos firmaron un acuerdo de colaboración para combatir el lavado de dinero y el tráfico de armas vinculado al crimen organizado, mientras la presidenta Claudia Sheinbaum reiteró su exigencia de frenar el flujo de armamento estadounidense hacia territorio mexicano como parte central de la estrategia de seguridad.
Durante la conferencia matutina en Palacio Nacional, Sheinbaum subrayó que uno de los puntos prioritarios del acuerdo bilateral es reducir la entrada de armas provenientes de Estados Unidos, al considerar que este fenómeno fortalece a los grupos criminales en México.
“Nos quieren ayudar, ¡paren la entrada de armas de EU a México!”, manifestó la mandataria.
La presidenta recordó que esta demanda no es nueva y que ha sido planteada desde la administración anterior. También hizo referencia al operativo “Rápido y Furioso”, implementado durante el sexenio de Felipe Calderón, mediante el cual ingresaron armas al país que terminaron en manos de organizaciones criminales, sin que hubiera responsables sancionados.
El convenio suscrito entre ambos países fortalece la coordinación en materia de inteligencia financiera para rastrear recursos ilícitos y desarticular redes vinculadas al tráfico de armas y financiamiento del crimen organizado.
Sheinbaum destacó que la cooperación incluye intercambio de información estratégica y apoyo en investigación, lo que ha permitido desarrollar operativos relevantes en territorio mexicano.
“Así como nosotros paramos el fentanilo que va a Estados Unidos, que disminuyan las armas que están entrando a México”, afirmó.
Como parte de los esfuerzos en territorio estadounidense, la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF) informó que desde el 20 de enero de 2025 se han asegurado 36,277 armas en total, de las cuales 4,359 tenían como destino México. Asimismo, fueron decomisadas más de dos millones de municiones, incluyendo 648,975 que presuntamente serían enviadas al país, con un promedio superior a 1,600 rondas aseguradas diariamente.
De acuerdo con la ATF, el armamento proviene de distintos puntos de Estados Unidos y no exclusivamente de la frontera sur, como parte de una estrategia para desmantelar redes nacionales e internacionales.
Por su parte, el secretario de la Defensa Nacional, Ricardo Trevilla Trejo, informó que desde 2012 se han decomisado en México más de 137 mil cartuchos calibre .50, casi la mitad provenientes de una empresa estadounidense. Añadió que en la actual administración entre el 77 y 78 por ciento de las armas aseguradas en el país —largas y cortas— tienen origen en Estados Unidos.
Además, se han confiscado lanzagranadas, lanzacohetes y ametralladoras de uso exclusivo militar, armamento que, según autoridades mexicanas, incrementa el poder de fuego de los cárteles.
El nuevo acuerdo bilateral busca atacar tanto el flujo de armas como el financiamiento ilícito que sostiene a las organizaciones criminales, en un contexto donde ambos gobiernos enfrentan presiones internas para mostrar resultados concretos en materia de seguridad.