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Redacción
Por Redacción | Washington, Estados Unidos.
La disputa entre la Casa Blanca, el Pentágono y la empresa tecnológica Anthropic escaló a un nuevo nivel luego de que el presidente Donald Trump ordenara a todas las agencias federales dejar de utilizar la inteligencia artificial desarrollada por la compañía, dirigida por Dario Amodei.
El anuncio, realizado a través de Truth Social, incluyó descalificaciones directas hacia la firma, a la que calificó como una “compañía radical de inteligencia artificial de izquierda”. La decisión establece una eliminación gradual de seis meses para el Pentágono y otras dependencias, abriendo una ventana limitada para eventuales negociaciones.
El conflicto se originó por desacuerdos sobre las condiciones bajo las cuales el Departamento de Defensa podría utilizar el modelo avanzado de Anthropic, conocido como Claude. Mientras el Pentágono sostiene que debe poder emplear cualquier tecnología adquirida conforme a la ley y sin restricciones adicionales, la empresa ha marcado límites relacionados con vigilancia masiva y uso en sistemas de armamento autónomo.
La controversia, inicialmente contractual y técnica, adquirió un tono político tras las declaraciones presidenciales y los posicionamientos de altos funcionarios. Emil Michael, funcionario del Pentágono encargado de inteligencia artificial, cuestionó públicamente al director ejecutivo de Anthropic, intensificando el intercambio.
Desde el ámbito legislativo, el senador demócrata Mark Warner expresó preocupación por la decisión presidencial, al advertir que podría comprometer la preparación defensiva y politizar decisiones de seguridad nacional.
Más allá del enfrentamiento retórico, la medida podría tener implicaciones operativas. Modelos de inteligencia artificial como Claude son utilizados en tareas de análisis de inteligencia, incluyendo el procesamiento de grandes volúmenes de comunicaciones interceptadas y la identificación de patrones en reportes estratégicos. La eventual sustitución del sistema implicaría ajustes técnicos y posibles interrupciones en flujos de trabajo sensibles.
El Pentágono evalúa avanzar con Grok, desarrollado por xAI, empresa vinculada a Elon Musk. Sin embargo, funcionarios actuales y anteriores han señalado que la transición tecnológica no sería inmediata y podría generar desafíos adicionales.
Anthropic ha reiterado su disposición a negociar, aunque mantiene líneas rojas respecto a ciertos usos militares de su tecnología. En paralelo, empleados de compañías competidoras como OpenAI y Google firmaron cartas en respaldo a la postura de la empresa, evidenciando una inusual convergencia dentro del sector tecnológico.
El episodio refleja una tensión creciente entre innovación tecnológica, seguridad nacional y decisiones políticas, en un momento en que la inteligencia artificial se consolida como pieza estratégica en la arquitectura de defensa de Estados Unidos.