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Redacción
Por Redacción | Tijuana, Baja California, jueves 19 de marzo de 2026.
La validación no vino desde el discurso político local, sino desde el peso institucional.
Fue la propia gobernadora Marina del Pilar Ávila Olmeda quien confirmó que la administración encabezada por Montserrat Caballero Ramírez en Tijuana es la única en Baja California que no recibió observaciones por parte de la Auditoría Superior de la Federación (ASF).
El señalamiento coloca en el centro a ambas figuras: por un lado, la mandataria estatal al hacer público el resultado; por otro, la exalcaldesa de Tijuana, cuya gestión logró un cumplimiento total en el ejercicio de recursos federales.
Mientras en otras instancias municipales del estado se acumulan observaciones que superan los $558 millones de pesos, el caso de Tijuana destaca por una ejecución sin irregularidades.
No hubo desvíos, subejercicios ni faltas administrativas, lo que confirma que cada peso fue comprobado y aplicado conforme a la normativa.
El respaldo de Marina del Pilar Ávila Olmeda no solo visibiliza el resultado técnico de la auditoría, también le da dimensión política.
En un entorno donde las revisiones suelen derivar en procesos de aclaración, el caso de Montserrat Caballero se presenta como una referencia poco común de orden administrativo.
Más allá de cifras, el mensaje es claro: la disciplina financiera no es una promesa, es una práctica posible y en este caso, validada tanto por la autoridad federal como por la narrativa institucional del gobierno estatal bajacaliforniano.
El contraste con otras administraciones no es menor. Mientras algunas enfrentan plazos para solventar irregularidades en el uso de recursos públicos, Tijuana cierra su ciclo con cuentas claras, marcando un precedente que inevitablemente eleva el estándar para quienes hoy ejercen gobierno.