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Baja California

Sheinbaum y la señal en B.C., rumbo a 2027

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Foto: Opinia

Por Redacción | Baja California, 19 de enero de 2026.

La anunciada gira de trabajo de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo por Baja California llega con una carga política que va más allá de la agenda social. Aunque el discurso público se centra en San Quintín, los jornaleros agrícolas y la defensa de sus derechos laborales, en el argot político local el mensaje se interpreta como una señal clara de unidad y orden interno rumbo al proceso electoral de 2027.

Baja California es hoy un bastión de Movimiento Regeneración Nacional. El gobierno estatal, la mayoría de los municipios y el Congreso local están en manos del partido guinda, junto con sus aliados, el Partido Verde y el Partido del Trabajo. En ese contexto, la presencia presidencial no pasa desapercibida: se percibe como un movimiento para alinear fuerzas y empezar a definir una ruta común que evite fracturas internas.

En ese escenario, los caminos comienzan a estrecharse. En el primer bloque de perfiles con mayor fortaleza aparecen tres nombres que concentran reflectores y estructura. Ismael Burgueño, actual alcalde de Tijuana, llegó al cargo bajo la coalición encabezada por Morena, postulado formalmente por el Partido Verde, lo que lo coloca como un puente natural entre aliados. Su posición territorial y visibilidad municipal lo mantienen en la conversación central.

Otro perfil es Fernando Castro Trenti, hoy diputado federal por Baja California. Aunque su trayectoria incluye un pasado en el PRI, su incorporación a Morena lo ha reposicionado como un actor con experiencia política y lectura nacional, atributos que suelen pesar en procesos de definición interna.

En el bloque femenino, Montserrat Caballero, exalcaldesa de Tijuana (2021–2024), mantiene presencia como fundadora de Morena en el estado y sin observaciones públicas que debiliten su perfil. Su nombre sigue firme en el radar interno, en contraste con otros escenarios que comienzan a complicarse.

El caso más visible es el de la senadora Julieta Ramírez, quien este fin de semana quedó envuelta en versiones sobre la revocación de su visa de turista por parte del gobierno de Estados Unidos, presuntamente derivada de una investigación. Sin confirmación oficial, el hecho ha generado ruido político y, de manera inevitable, reduce su margen de maniobra en un contexto donde la narrativa de fortaleza y viabilidad es clave.

Más atrás en la fila aparecen otros actores que, aunque mencionados, no logran consolidar una proyección clara. Jesús Ruiz Uribe carga señalamientos relacionados con transparencia patrimonial; Armando Ayala enfrenta versiones sobre presuntas investigaciones. Mientras que el secretario de Gobierno Alfredo Álvarez, la diputada federal Evangelina Moreno y la alcaldesa de Ensenada Claudia Agatón aparecen, por ahora, en un plano de menor exposición dentro de la conversación política estatal, con trayectorias que aún no se colocan en el centro del debate rumbo a la definición de liderazgos para 2027.

Así, la gira presidencial no solo pone el foco en una deuda histórica con los jornaleros de San Quintín, sino que envía una señal política de fondo: la etapa de la baraja amplia comienza a cerrarse. Morena y sus aliados parecen encaminarse hacia una definición temprana, donde la unidad será el mensaje central y solo unos cuantos perfiles se mantendrán en la ruta real hacia 2027.

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