Connect with us
Headers_-Opinia_Nov_escritorio

México

“Popular en el centro, ignorada en el norte: la presidenta que no despega en Sinaloa

Published

on

Foto: Opinia

Mientras Claudia Sheinbaum se pasea por los medios con niveles de aprobación celestiales (77 % a nivel nacional, según El Financiero), hay un rincón del país donde su halo mesiánico no prende: Sinaloa. Apenas un 58 % de los sinaloenses aprueba su gestión. ¿Por qué? Porque ahí el poder real no se gana con discursos, sino con resultados y en ese terreno, la presidenta llega tarde, tibia y con las manos vacías.

Desde septiembre de 2024, Sinaloa ha vivido una “guerra interna” dentro del Cártel que lleva su nombre. Chapitos y Mayos convirtieron las calles de Culiacán, Mazatlán y otros municipios en campos de batalla: secuestros, bloqueos, balaceras, ejecuciones. Una niña de 3 años murió de un balazo en la cabeza. ¿Y el gobierno federal? Acomodó el mismo libreto: desplegar militares, prometer pacificación y cruzar los dedos. La sensación general: el narco gobierna y el Estado se limita a administrar daños.

A esto se suma un gobernador, Rubén Rocha, que aunque es de Morena, juega con autonomía selectiva. Sabe que obedecer a Sheinbaum sin rechistar es pegarse un tiro político. La presidenta, desde su escritorio en Palacio Nacional, ha intentado imponer su línea como si Sinaloa fuera colonia de la CDMX, sin entender que allá los pactos de poder tienen otras reglas, “otros códigos y otras pistolas”.

Las visitas presidenciales a tierras sinaloenses han sido lo de siempre: fotos con pescadores, promesas agrícolas, arengas contra la corrupción. Pero mientras el campo agoniza entre deudas y extorsiones. Además los estudiantes no van a clases por miedo a los balazos, el discurso federal suena a comedia trágica. Los sinaloenses, curtidos en gobiernos que prometen el cielo y les entregan el infierno, ya no compran retórica.

El dato más elocuente: la percepción de que la corrupción es el principal problema del país ha aumentado al 21 %. La aprobación a Sheinbaum en este rubro cayó al 28 %. En Sinaloa, donde el narco y el poder político comparten más de un café, ese desencanto se multiplica. La gente no quiere palabras; quiere vivir sin morir en una emboscada.

Sheinbaum se topó con una realidad que su popularidad nacional no puede maquillar. En Sinaloa, el poder se respeta cuando se impone, no cuando se declama y la presidenta, al menos por ahora, es puro eco sin pólvora.

Click to comment

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Publicidad