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Por Redacción | Ciudad de México, 23 de enero de 2026.
En medio de un discurso de austeridad republicana que ha sido bandera del obradorismo, la presidenta Claudia Sheinbaum optó por respaldar públicamente la renovación de la flotilla vehicular de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), una decisión que ha generado más suspicacias que certezas entre la opinión pública.
Durante la llamada “mañanera del pueblo”, la mandataria aseguró que la compra de nuevas camionetas para los ministros representó un ahorro superior a los mil millones de pesos, al sustituir un contrato de renta por la adquisición directa de los vehículos. La justificación, según explicó, provino de una nota informativa entregada por la propia Corte tras una consulta realizada por la Secretaría de Gobernación.
Sin embargo, el argumento económico no logró disipar los cuestionamientos sobre el verdadero fondo de la decisión. Al ser interrogada sobre si las nuevas unidades respondían a una mejora en las condiciones de seguridad institucional, Sheinbaum evitó profundizar y trasladó la responsabilidad de la explicación a “las autoridades correspondientes”, deslindándose del tema con evidente cautela política.
La SCJN anunció el pasado 22 de enero la renovación de su flotilla, bajo el argumento de que los vehículos anteriores ya no cumplían con los estándares de seguridad requeridos para proteger a sus integrantes. El órgano jurisdiccional sostuvo que la compra se realizó conforme a su normatividad interna de 2019, que obliga a renovar este tipo de unidades cada cuatro años o antes si presentan deficiencias.
El contexto político no es menor. Desde la entrada en funciones de la nueva integración de la Corte en septiembre de 2025, varios fallos han favorecido reformas y decretos impulsados por el expresidente Andrés Manuel López Obrador y legisladores de Morena, lo que ha alimentado la percepción de una cercanía incómoda entre el Poder Judicial y el proyecto político de la llamada Cuarta Transformación.
Ante estos señalamientos, Sheinbaum negó cualquier línea directa de influencia y sostuvo que ahora las decisiones del máximo tribunal son más transparentes, al realizarse en sesiones públicas y no en reuniones privadas, como —según dijo— ocurría en el pasado. No obstante, la defensa presidencial no logra despejar la sensación de que la austeridad se aplica de forma selectiva, mientras los altos cargos del Estado continúan blindados, literal y políticamente.
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