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Por Redacción | Tijuana, Baja California. 5 de marzo de 2026.
A sus 25 años, Jeshua Plascencia forma parte del cuerpo de Bomberos de Tijuana, donde diariamente atiende incendios, emergencias médicas, cables caídos y distintos incidentes que se registran en la ciudad.
La joven cumplió en febrero de 2026 su primer año de servicio en la Central de Bomberos de la Zona Norte, una de las estaciones con mayor actividad en la ciudad. En el departamento laboran más de 350 hombres y 26 mujeres, distribuidos en tres turnos para atender emergencias.
Plascencia es la menor de cuatro hermanos y decidió seguir esta profesión influenciada por su entorno familiar. Su padre también es bombero y se encuentra próximo a jubilarse, mientras que uno de sus hermanos forma parte del mismo cuerpo de emergencia.
“Mi papá también es bombero, entonces él está muy cerca de las emergencias y sabe cómo está el trabajo. Era su preocupación de que su hija más pequeña trabajara en algo considerado muy varonil”, relató.
Reconoció que al inicio enfrentó dudas por tratarse de un oficio históricamente dominado por hombres, aunque con el tiempo reafirmó su decisión.
“Al principio me daba un poquito para abajo, decía: ok, soy mujer, pero puedo hacerlo. El que sea mujer no significa que no tenga la fuerza o la valentía para hacer lo mismo”, expresó.
Entre sus primeras experiencias recuerda uno de los incendios que atendió durante su etapa inicial, el cual la impresionó por la dificultad para moverse en condiciones de poca visibilidad dentro de las estructuras en llamas.
Además de su preparación dentro del departamento, Jeshua es licenciada en Actividad Física y Deportes y también cursó la academia de salvavidas, formación que le ha permitido fortalecer sus habilidades para el trabajo de rescate y atención a emergencias.
La bombera explicó que su labor requiere mantener una preparación física constante, ya que la fuerza, la resistencia y la agilidad son elementos esenciales para responder a diferentes situaciones de riesgo.
Desde pequeña, asegura, soñaba con dedicarse a esta profesión inspirada por su padre, aunque en su familia inicialmente no creían que realmente seguiría ese camino.
Hoy, con un año de servicio en el departamento, comparte un mensaje para las niñas que sueñan con formar parte de los cuerpos de emergencia.
“Si de verdad lo sueñan, que se preparen mucho y que no se detengan por comentarios que digan que no van a poder; la capacidad se puede trabajar”, afirmó.