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Por Redacción | Chihuahua, México, abril de 2026.
Un accidente ocurrido en la sierra de Chihuahua el pasado 19 de abril dejó al descubierto una operación conjunta contra el narcotráfico que involucraba a autoridades estatales y agentes estadounidenses, generando cuestionamientos sobre su legalidad y coordinación institucional.
El percance se registró durante la madrugada, cuando un convoy integrado por cinco vehículos regresaba de un operativo en el municipio de Morelos, donde previamente se había localizado uno de los laboratorios de metanfetamina más grandes documentados en la entidad.
De acuerdo con la información disponible, una de las camionetas que encabezaba el convoy perdió el control, salió del camino y cayó a un barranco, lo que provocó una explosión. En el lugar fallecieron cuatro personas: el director de la Agencia Estatal de Investigación (AEI), Pedro Román Oseguera Cervantes; su escolta, Manuel Genaro Méndez Montes; y dos ciudadanos estadounidenses vinculados a la Embajada de Estados Unidos.
El operativo en el que participaron había sido planeado durante aproximadamente tres meses y se desarrolló sin notificación previa a instancias federales, según reportes preliminares. El laboratorio intervenido contaba con una extensión cercana a los 850 metros cuadrados, distribuido en diversas áreas destinadas a la producción de drogas sintéticas.
Días después del accidente, información difundida por medios internacionales señaló que los ciudadanos estadounidenses fallecidos serían agentes de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), lo que elevó el nivel de atención sobre el caso. Hasta el momento, dicha agencia no ha emitido un posicionamiento oficial.
Ante estos señalamientos, la presidenta Claudia Sheinbaum instruyó la apertura de una investigación para esclarecer si la operación conjunta se llevó a cabo dentro del marco legal vigente, particularmente en relación con la Constitución y la Ley de Seguridad Nacional. Asimismo, solicitó a las autoridades de Chihuahua transparentar la información sobre la coordinación con personal extranjero.
El caso se enmarca en un contexto de cooperación bilateral en materia de seguridad, pero también de tensiones sobre los límites de la participación de agencias extranjeras en territorio mexicano. Mientras continúan las indagatorias, el accidente no solo dejó un saldo fatal, sino que evidenció la complejidad de las estrategias contra el crimen organizado y los desafíos en la coordinación entre ambos países.