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Redacción
Por Redacción | Ensenada, Baja California, 6 de abril de 2026.
La opacidad volvió a colarse en el manejo de recursos públicos en Ensenada. Esta vez, el protagonista es el regidor del PAN, Adrián García García, quien enfrenta cuestionamientos tras detectarse inconsistencias en la comprobación de apoyos sociales bajo su responsabilidad
La versión oficial que intenta sostener el edil resulta, por decir lo menos, endeble: asegura que no existen más facturas porque los recursos fueron entregados directamente en efectivo a ciudadanos. Sin embargo, no presentó cheques, recibos, firmas ni padrón de beneficiarios. Es decir, dinero público sin rastro.

Pero mientras la evidencia de entregas desaparece, una factura sí aparece. Y no cualquiera.
El documento, fechado el 29 de diciembre de 2025 a las 00:28:27 horas —plena madrugada—, registra un gasto de 35 mil pesos por la compra de “pasteles, dulces y piñatas”. Una operación fuera de horario habitual que, lejos de aclarar, profundiza las sospechas.
El contexto no ayuda. No existen registros públicos, publicaciones o evidencia que respalden la entrega de estos artículos en esas fechas. Nadie vio, nadie documentó, nadie firmó.
Peor aún, el análisis contable revela irregularidades técnicas que no pueden ignorarse:
• La operación fue clasificada como “no objeto de impuesto”, pese a tratarse de una compra de productos.
• No se desglosa IVA, algo inusual en este tipo de transacciones.
• No hay retenciones fiscales reflejadas.
• La descripción del gasto es ambigua, genérica y carente de detalle.
Cada elemento, por separado, ya levantaría cejas. Juntos, dibujan un patrón preocupante.

El problema aquí no es menor ni aislado. Es la repetición de una práctica que se normaliza en los gobiernos locales: el uso discrecional del dinero público, la ausencia de controles reales y la simulación como respuesta institucional.
Hasta ahora no se ha probado un desvío de recursos. Pero lo que sí es evidente es una falta grave de transparencia. Y en política, cuando el dinero no se puede rastrear, la confianza tampoco.
La exigencia es clara: el regidor debe explicar, documentar y comprobar. Porque en el servicio público no basta con decir que el dinero “se entregó”. Hay que demostrarlo.
Informe Ensenada ha adelantado que continuará con la investigación y no descarta llevar el caso ante instancias correspondientes si surgen más elementos.
Por lo pronto, la factura de madrugada queda como símbolo de una gestión que, en lugar de aclarar, parece esconderse entre sombras.