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Baja California

Factor Caballero: La encuesta y la variable omitida

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Foto: Opinia

Por Redacción | Baja California, 7 de julio de 2026

La pregunta que deja este ejercicio de encuesta estatal no es solamente quién encabeza hoy las preferencias dentro de Morena.

La pregunta que empieza a recorrer Baja California es otra: ¿quién tiene la capacidad de representar a toda la alianza cuando llegue el momento de tomar decisiones?

Ahí es donde la encuesta termina y donde comienza la política.

La encuesta publicada por QM Estudios de Opinión y Heraldo Media Group abrió una conversación que va mucho más allá de los porcentajes. A primera vista, el estudio coloca a Julieta Ramírez al frente de las preferencias dentro de Morena rumbo a la definición de la Coordinación de Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional en Baja California con 19 por ciento de las menciones, seguida por Ismael Burgueño y Montserrat Caballero, ambos con 16 por ciento. Sin embargo, cuando se observa con mayor detenimiento la pregunta realizada y el contexto político que rodea a la alianza gobernante, surge una variable que podría modificar la lectura del tablero rumbo a 2027.

La encuesta pregunta quién debería ser el candidato de Morena a la gubernatura de Baja California. Es una medición legítima y útil para conocer el posicionamiento interno de los distintos perfiles dentro del partido, pero también deja fuera un elemento que históricamente ha sido determinante en los procesos electorales recientes: la alianza conformada por Morena, el Partido del Trabajo y el Partido Verde.

Precisamente ahí es donde la discusión comienza a ponerse interesante. Porque mientras la encuesta mide preferencias dentro de Morena, la política real suele construirse a partir de la capacidad de sumar fuerzas, construir acuerdos y generar puntos de encuentro entre las distintas expresiones que integran un mismo proyecto político.

Bajo esa óptica, Julieta Ramírez aparece con un sólido 19 por ciento respaldado exclusivamente por la fuerza política que representa Morena dentro del ejercicio demoscópico. Ismael Burgueño registra 16 por ciento y encuentra una coincidencia natural con el Partido Verde, que en la misma encuesta alcanza un uno por ciento de preferencia partidista, lo que colocaría su potencial de convergencia política en 17 puntos.

El caso de Montserrat Caballero merece una lectura distinta. La ex alcaldesa de Tijuana aparece con 16 por ciento dentro de Morena, pero además se encuentra vinculada políticamente a una ecuación que incorpora al Partido del Trabajo, fuerza que en la encuesta registra dos por ciento de preferencia, además del uno por ciento correspondiente al Partido Verde. Bajo esa lógica, la suma potencial alcanzaría 19 puntos, colocándola en un escenario competitivo cuando la conversación deja de centrarse únicamente en Morena y comienza a observar la dimensión completa de la alianza.

La relevancia de esta lectura no radica solamente en los números, sino en lo que representan. Mientras algunos análisis continúan enfocándose en estructuras partidistas aisladas, otros empiezan a observar quién tiene la capacidad de dialogar con los distintos sectores de la Transformación. En otras palabras, quién puede construir puentes entre Morena, PT y Verde cuando llegue el momento de consolidar una candidatura común.

Es ahí donde aparece nuevamente una discusión que en Baja California comienza a tomar fuerza: el llamado Factor Caballero. No porque una encuesta defina candidaturas ni porque los porcentajes actuales anticipen resultados futuros, sino porque existe una diferencia entre medir popularidad interna y medir capacidad de articulación política.

La historia reciente demuestra que los procesos electorales no siempre son definidos por quien encabeza una fotografía momentánea, sino por quienes logran construir consensos más amplios conforme avanzan los tiempos políticos y aunque todavía falta mucho camino rumbo a 2027, la encuesta deja una conclusión que vale la pena observar con atención: existe un empate técnico en la conversación interna de Morena, pero la verdadera competencia podría comenzar cuando entren a la ecuación los aliados que forman parte de la coalición gobernante.

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