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Redacción
Por Redacción | Tijuana, Baja California.
En medio de las definiciones internas rumbo al proceso de selección de perfiles que encabezarán los trabajos de organización política de la Cuarta Transformación en Baja California, el nombre de Jaime Bonilla Valdez vuelve a colocarse en el centro del debate político estatal.
Mientras algunas interpretaciones han buscado presentar al exgobernador y actual dirigente del Partido del Trabajo como un factor de división dentro de la alianza conformada por Morena, PT y Partido Verde, diversos acontecimientos recientes muestran una realidad distinta: cada vez más actores políticos han optado por el diálogo y la construcción de acuerdos con quien fue el primer gobernador emanado de la Cuarta Transformación en Baja California.
El senador con licencia Armando Ayala Robles reconoció públicamente el papel que Bonilla desempeñó en distintas etapas de su trayectoria política y afirmó que entre ambos nunca existió una traición, sino diferencias de estrategia. Incluso dejó abierta la posibilidad de volver a coincidir políticamente en el futuro.

A ello se suma el acercamiento del delegado federal Jesús Alejandro Ruiz Uribe, quien recientemente buscó diálogo con Bonilla en una muestra de apertura política dentro del movimiento.

También destaca la presencia de Jorge Ramos Hernández durante el proceso de registros, donde sostuvo un saludo cordial con el dirigente petista, enviando una señal de disposición para dejar atrás diferencias y privilegiar la construcción de consensos.

En la misma ruta se encuentra Evangelina Moreno, quien igualmente ha establecido comunicación con Bonilla con el objetivo de fortalecer una relación institucional y política de cara a los retos que enfrenta la alianza gobernante.

Dentro de este escenario también cobra relevancia la participación de la exalcaldesa de Tijuana, Montserrat Caballero Ramírez, quien representa la apuesta del Partido del Trabajo para participar en la construcción del proyecto político que dará continuidad a los principios de la transformación y la defensa de la soberanía nacional en Baja California.

Más allá de las especulaciones, los movimientos recientes parecen confirmar que Jaime Bonilla continúa siendo un actor con capacidad de interlocución entre distintos grupos políticos, una condición que podría resultar determinante en la consolidación de acuerdos dentro de la coalición gobernante.
Lejos de la narrativa de confrontación, los hechos apuntan a una etapa donde el diálogo, las coincidencias y la búsqueda de unidad comienzan a ocupar un lugar central en la discusión política bajacaliforniana.
Con el inicio de los procesos internos en puerta, la construcción de consensos podría convertirse en uno de los principales activos para la alianza Morena-PT-Verde, en un escenario donde diversos liderazgos han optado por acercarse a quien sigue siendo una de las figuras políticas más influyentes del estado.