
Published
3 hours agoon
By
Redacción
Por Redacción | Culiacán, Sinaloa; 17 de junio de 2026.
La carrera por la gubernatura de Sinaloa sufrió un giro inesperado este martes. Enrique Inzunza Cázarez confirmó que no participará en el proceso interno de Morena para buscar la candidatura al gobierno estatal en las elecciones de 2027, una decisión que llega en medio de una creciente presión política y cuestionamientos que han marcado su trayectoria reciente.
El senador sinaloense, quien durante meses fue considerado uno de los perfiles más visibles dentro del movimiento obradorista en la entidad, anunció a través de sus redes sociales que permanecerá en el Senado de la República hasta concluir su encargo en 2030.
La determinación ocurre apenas unos días antes de que Morena inicie formalmente el proceso de registros para definir a quien encabezará la Coordinación Estatal para la Defensa de la Cuarta Transformación, figura que en los hechos representa la antesala de la candidatura a la gubernatura.
Aunque Inzunza argumentó que su prioridad será continuar con el trabajo legislativo para fortalecer el denominado Estado Constitucional de Bienestar, el contexto político en el que se produce su retiro difícilmente puede pasar desapercibido.
El legislador había manifestado públicamente su interés por competir por la gubernatura; sin embargo, su proyecto comenzó a debilitarse tras los señalamientos que surgieron desde Estados Unidos relacionados con presuntos vínculos con el crimen organizado, acusaciones que impactaron directamente en la percepción pública de su figura y generaron costos políticos dentro y fuera de Morena.
Su mensaje de despedida de la contienda estuvo acompañado de una frase que no pasó inadvertida: “Siempre recto, nunca enderezado”, expresión con la que intentó reivindicar su trayectoria política mientras cierra, al menos por ahora, la puerta a sus aspiraciones estatales.
La salida de Inzunza modifica el tablero político en Sinaloa y abre espacio para que otros actores de Morena aceleren sus movimientos rumbo a 2027. También representa un golpe para un grupo político que veía en el senador una de las principales cartas para mantener el control del estado bajo las siglas de la Cuarta Transformación.
A medida que se acerca la definición interna del partido gobernante, la pregunta queda sobre la mesa: ¿se trata de una decisión personal para concentrarse en el Senado o de una retirada obligada ante el desgaste provocado por los señalamientos que terminaron convirtiéndose en un lastre para sus aspiraciones?